La electroestimulacióm muscular – o EMS – es un método de entrenamiento personal que nos permite trabajar simultáneamente los grupos musculares más importantes de todo el cuerpo en sesiones de 20 minutos de ejercicio.

 ¿Cómo?

Realizamos el entrenamiento personal utilizando un biotraje que consta de diferentes electrodos situados en dichos grupos musculares, emitiendo una señal eléctrica que contrae los diferentes músculos de forma involuntaria. No hay que confundir ni relacionar esta última palabra con una actividad física pasiva, ya que las sesiones de entrenamiento EMS son totalmente activas e intensas, dónde realizamos ejercicios dinámicos y variados, tanto de tren superior como inferior, estimulando la musculatura de forma voluntaria tanto a nivel global como local.

No hay que entender este método de entrenamiento como un ejercicio pasivo dónde nos sentamos en una silla y dejamos que el traje haga todo el trabajo emitiendo señales eléctricas. Toda actividad física requiere de esfuerzo y sacrificio, y el movimiento es un elemento esencial si pretendemos obtener resultados a nivel muscular y cardiovascular.

Por otro lado, la tecnología EMS nos permite trabajar de forma específica según las características de cada persona. Podemos configurar la carga del estímulo eléctrico en diferentes parámetros de manera totalmente personalizada, escogiendo la intensidad, duración y frecuencia del estímulo, entre otros parámetros. Esto nos permite centrarnos en los grupos musculares que realmente nos interesan trabajar en cada caso, tanto en parámetros de calidad como de cantidad del entrenamiento.

 ¿Porque hablamos tanto de la musculatura?

El sistema muscular es el encargado de dar movimiento y estabilidad a nuestro esqueleto, a parte de determinar la forma externa de nuestro cuerpo. Mediante la combinación de los ejercicios dinámicos e impulsos eléctricos del entrenamiento EMS, conseguimos un considerable aumento de los niveles de fuerza de nuestra musculatura.

La fuerza es una de las cualidades físicas básicas más determinantes en parámetros de salud. Una musculatura sin fuerza será incapaz de aguantar nuestro propio peso de forma eficaz, dificultando la movilidad no solo en las acciones deportivas, sino también en los movimientos cotidianos de nuestro día a día.  Unos niveles óptimos de esta cualidad nos permitirán tener un mayor control corporal en todas las acciones motrices, evitando dolores musculares, articulares y previniendo lesiones.

Por otra parte, debemos tener en cuenta que el trabajo de fuerza conlleva un importante gasto calórico, tanto durante la sesión como en las horas posteriores, aumentando la energía que consume el metabolismo basal. Cada vez hay más evidencia científica que los ejercicios más eficaces para conseguir un gasto energético alto y un consecuente consumo calórico son los que involucran grandes grupos musculares. Además, el entrenamiento de la fuerza nos ayudará a dar un mayor tono muscular a nuestro cuerpo, dando forma y definiendo nuestra musculatura.

 

José Luis Burriel

Director Técnico y Personal Trainer de WIN Innovative Fitness.

 

 

 

 

 

 

 

 

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