Estiramientos, ¿Sí o no?

Siempre ha existido la creencia de que la práctica de estiramientos podía perjudicar al entrenamiento de fuerza, haciendo que su desarrollo no fuese el óptimo y, por lo tanto, esas ganancias se viesen alteradas. Actualmente, hay más que evidencia científica de que esto no es como pensábamos. A continuación, se explicará por qué y cómo debemos aplicar estos estiramientos.

¿De qué se compone un músculo?

Visto desde una perspectiva muy genérica, los componentes principales de un musculo son un conjunto de fibras musculares y una fascia. Esta fascia rodea todo ese conjunto de fibras musculares, formando así un grupo muscular (por ejemplo, el vasto interno del cuádriceps que se puede apreciar en la foto de la derecha). La fascia además de ir por fuera, también se sitúa en el interior del músculo, formando unos compartimentos para que la unión de las fibras musculares sea óptima (como se puede apreciar en la fotografía de debajo).

¿Por qué es tan importante estirar?

Quién tiene la propiedad elástica principalmente es la fascia, no el músculo. Si esta fascia no recibe estiramiento, irá comprimiéndose progresivamente. Si además solemos realizar trabajo de fuerza, produciremos un aumento de la masa muscular. Si estos dos factores van aumentando progresivamente, nos generarán:

  • Contracturas musculares
  • Reducción del rango de movimiento
  • Rampas musculares
  • Microrroturas musculares
  • Acortamiento de la musculatura
  • E incluso síndrome compartimental (lesión que se produce por un exceso de presión en la musculatura)

Estas dolencias mencionadas pueden acabar cronificándose, cosa que debemos huir a toda costa. Si no equilibramos ambos aspectos, no respetaremos esa eficiencia muscular que es tan importante en el ejercicio físico. Imagínate si la fascia es importante que, sin ella, la fuerza como la conocemos no sería posible. Pese a que el músculo tenga la función de contracción, la fascia es el único elemento que puede concentrar toda esa energía que genera el músculo para que no se pierda durante el movimiento que queremos realizar. Si no, por mucha contracción que realizásemos (que aun así sería muy compleja de llevar a cabo) la energía que quisiéramos producir se dispersaría y no podríamos aprovecharla (además que la misma fascia también nos aporta fuerza y energía en el movimiento). De modo que, después de tu entrenamiento personal, debes estirar tu musculatura.

Alberto Pérez, Personal Trainer de WIN Innovative Fitness.

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